¿Es China una alternativa a EEUU?, por Xulio Ríos

En los últimos años, Estados Unidos ha perdido gran parte de su autoridad moral. El período de ajuste desde el fin de la Guerra Fría a un mundo posguerra fría dominado por Estados Unidos, hasta el mundo multipolar que se avecina, avanza a gran rapidez. Los europeos tendremos que recuperar posiciones actuando con audacia y estrategia en una transición que está generando mucha incertidumbre y ansiedad por doquier.

El proceso discurre en paralelo a la exacerbación de la angustia occidental por la pérdida de la hegemonía global. Ciertamente, perder una posición de dominio ejercida durante tanto tiempo y tan amplia, a nivel de civilización, belleza, estética o valores universales, convirtiéndola casi en un axioma de la superioridad, es traumático. Pero ahora Asia -no solo China- resurge, imponiendo sistemas y valores diferentes, y, en última instancia, una cosmovisión distinta. No es fácil aceptarlo pero es evidente que, en su reacción, Estados Unidos se ha extralimitado con el riesgo de pasar a liderar ahora un occidentalismo antichino.

¿Es China la alternativa a EEUU? Muchos países europeos, España incluida, consideran que China es hoy un socio más fiable que EEUU. Por su parte, China se ha mostrado siempre partidaria de la autonomía estratégica de la UE, aunque esta no ha avanzado mucho en esa dirección. España milita a favor, destacándose por la búsqueda de compromisos con China. Cualquier acercamiento en profundidad entre Europa y China, tendrá a España como valedor autorizado.

¿Qué está más cerca del ideal europeo: la praxis Trump o la narrativa china? Ya nos refiramos a aspectos sustanciales como el libre comercio o la lucha contra el cambio climático, por ejemplo, el balance es rotundo. Otro tanto podríamos decir respecto al encaje de las iniciativas y propuestas globales chinas que convergen con el énfasis europeo en la diplomacia y el diálogo como mecanismos para resolver las contradicciones globales. Todo ello muy alejado de la doctrina del “palo y tente tieso” de la Administración Trump.

Los problemas de Europa con China son manejables, entre otros, porque con China existe el convencimiento de que se puede negociar y que a China el negociar le interesa como modus operandi prioritario en su relación con el mundo. China tiene más que ofrecer a la UE que los EEUU. Alejar a la UE de EEUU tendrá un precio, pero lo puede pagar. No para reeditar una alianza similar, sino para definir una relación de socios respetuosa con las identidades de cada cual. La diferencia sistémica es un hándicap que no se puede obviar.

En esa dinámica, Europa puede moderar la autoconfianza china, evitando que derive en arrogancia y soberbia. Eso sería un desastre. China no debe regresar a la era Qianlong. No debe creerse tan grande, tan poderosa, que todos deban escucharla y rendirle pleitesía. El abandono de la humildad es el inicio del declive. Esa es una buena lección de la historia.

(Para El Ciervo)


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