Los retos del KMT tras la cumbre Xi-Cheng, por Xulio Ríos

El viaje a China continental de la presidenta del Kuomintang (KMT), Cheng Li-wun, y su encuentro con el secretario general del PCCh, Xi Jinping, ha reavivado la “tercera cooperación” entre ambas formaciones políticas, revalidando un enfoque compartido -pero no del todo coincidente- a propósito de la reunificación. La pregunta ahora es cómo repercutirá todo esto en las expectativas de Cheng y el propio KMT.

Al plantearse el encuentro como una reunión entre líderes de los respectivos partidos se puede hablar de cierto grado de igualdad de posiciones, al igual que cabe destacar el carácter afable de la reunión, en concordancia con las declaraciones previas, que hacían presagiar resultados plausibles. ¿Ha habido “química”? Los medios, en general, suelen retratar a Xi como agresivo en los asuntos relacionados con el estrecho de Taiwán, pero esa imagen no se reflejó en esta visita de Cheng.

Con este viaje, la líder del KMT ha consolidado su identidad política, quedando asociada a una declaración de intenciones a propósito de la dirección que está tomando su estrategia.  El plan de Cheng de crear un nuevo “marco de paz entre ambos lados del estrecho” recabando la complicidad de Xi para este empeño, no debiera ser tomado a la ligera.

Situándose dentro de la tradición de interacciones entre líderes del KMT y del PCCh a través del estrecho, para una presidenta elegida hace pocos meses y que aún está consolidando su autoridad dentro del partido, esto tiene una importancia considerable. El viaje aumenta el capital político de Cheng fortaleciendo su influencia en la cúpula del KMT.

Al defender el Consenso de 1992, oponerse a la “independencia de Taiwán” y declarar con orgullo “soy china”, Cheng representa un cambio de narrativa que se sustenta en una continuación del compromiso entre el KMT y el PCCh y el esfuerzo común para brindar una oportunidad positiva al desarrollo pacífico. Cheng ha querido demostrar que el diálogo y el intercambio son herramientas viables para garantizar la seguridad por encima de la confrontación, asegurando que no es demasiado tarde para prevenir futuros conflictos y evitar que esta generación y la siguiente sufran la devastación de la guerra.

En este contexto, para el PCCh es de interés respaldar el liderazgo en su partido y, en la medida de lo posible. ayudar al KMT a ganar las elecciones locales (2026) y presidenciales (2028) que marcan la prueba de fuego de la utilidad última de este impulso.

Simbolismos

Atendiendo a la significación política de los simbolismos, en esta gira de Chen cabría hacer mención de tres aspectos de cierta relevancia. En primer lugar, la evocación persistente de Sun Yat-sen, venerado no solo por derrocar a la dinastía Qing, sino también por fundar “la primera república democrática de Asia: la República de China (ROC)”, que pervive en Taiwán. Cheng Li-wun visitó el Mausoleo de Sun Yat-sen en Nanjing y el cenotafio en Beijing. Rompió a llorar en varias ocasiones y recordó cómo el Japón que entonces gobernaba Taiwán reprimió a los taiwaneses que querían honrar la muerte de Sun Yat-sen. Cheng afirmó que cuatro meses antes de su fallecimiento en marzo de 1925, Sun  impulsó una visión del panasianismo distinta de la versión que Japón promovía para enmascarar sus “ambiciones expansionistas”. Su lucha por las naciones débiles le valió el respeto especial de los taiwaneses, dijo, convirtiéndose en el “mentor de la liberación nacional de Taiwán”.

Esa frase marcó un distanciamiento bastante evidente de la retórica tradicional del Kuomintang, históricamente centrada en la “nación china”. Cheng, en cambio, subrayó el papel de Sun Yat-sen como figura clave para todos los pueblos oprimidos, afirmando que por esa razón goza de un respeto especial entre los taiwaneses.  Al intentar redefinir el legado de Sun Yat-sen, el líder chino se convirtió en una figura fundacional también para Taiwán, sin excluir por ello que en el futuro la “nación taiwanesa” se reintegre a la “nación china”.

Otro aspecto relevante es la insistencia en la ascendencia común, la idea de que los pueblos de ambos lados del estrecho de Taiwán comparten la misma ascendencia, son una misma familia, y deberían estar unidos.  Cheng apuntó  que tanto su partido como el PCCh comparten la voluntad de “conducir a la nación china del declive hacia el renacimiento” y ambos prometen acercar a los pueblos de los dos lados del estrecho de Taiwán para facilitar la “gran revitalización de la nación china”.

Por último, la omisión por parte de Xi de la expresión “una sola China” durante su reunión con Cheng también fue considerado un avance positivo para el principal partido de la oposición de Taiwán.

El viaje desde la óptica continental

Para Beijing, la invitación a Cheng y la celebración de un diálogo de alto nivel abre la posibilidad de un acuerdo político en un contexto de flexibilidad ambivalente que debe combinar conversaciones pero sin aligerar la presión en temas clave como la defensa.

Más que un intercambio rutinario de alto nivel entre partidos, la visita envía una señal constructiva en un momento de creciente incertidumbre en el panorama mundial y de compleja situación política en la isla.

La base política común no ha cambiado, es decir, el Consenso de 1992 y la oposición a la independencia de Taiwan, que seguirán marcarndo la disposición a colaborar con los partidos políticos de la isla. 

Xi capitalizará esta visita de Cheng como un logro emblemático de su política hacia el otro lado del Estrecho y, con seguridad, será documentado formalmente en el informe político del XXI Congreso Nacional en 2027, cuando se espera que Xi busque un cuarto mandato.

Por otra parte, el PCCh también pretende proyectar una imagen de estabilidad regional de cara a la reunión entre Xi y el presidente estadounidense Donald Trump, prevista para el 14 y 15 de mayo, con el objetivo de afianzar su superioridad moral mientras Estados Unidos sigue preocupado por la guerra en Irán.

A modo de firme espaldarazo a Cheng, al final del viaje se dio a conocer un paquete de diez nuevas políticas y medidas para impulsar los intercambios y la cooperación que abarcan desde el turismo y la conectividad a la comercialización de productos agrícolas y pesqueros, contemplando igualmente el fortalecimiento de la comunicación PCCh-KMT.

China ha trazado una hoja de ruta ambiciosa para las relaciones a través del Estrecho en su XV Plan Quinquenal (2026-2030), incluyendo la posibilidad de profundizar en un mercado común y el auge de zonas piloto de desarrollo integrado.

El viaje desde la óptica del oficialismo

El gobernante Partido Democrático Progresista (PDP) no solo condenó la gira continental de Chen sino que advirtió su intención de escrutar cada detalle de su periplo para asegurar su concordancia con la ley, enfatizando que cualquier desliz grave podría acarrear incluso penas de prisión.

Por otra parte, las medidas anunciadas fueron descalificadas como un intento de propiciar una mayor dependencia económica y estructural, incrementar la influencia a través de una “integración blanda” e instituir un “cuasi gobierno” con el KMT para erosionar la capacidad del gobierno central.

Con la otra mano, el PDP optó por exaltar la coincidencia con el aniversario de la firma de la Ley de Relaciones con Taiwán (TRA), que marcó un hito en las relaciones entre Taiwán y Estados Unidos, asegurando que la cumbre Xi-Cheng representa un desafío a Estados Unidos para demostrar Beijing su “autoridad” sobre Taiwán.

El viaje desde la óptica estadounidense

Cheng dijo que Taiwán “nunca debería ser un tablero de ajedrez para la injerencia de fuerzas externas”, en un claro mensaje a EEUU -también Japón-, país que podría visitar en las próximas semanas. En EEUU, interpretan que Cheng está más dispuesta que otros líderes a seguir la narrativa del continente.

El Instituto Americano en Taiwán  recordó que un intercambio significativo a través del Estrecho requiere un diálogo incondicional entre Beijing y los líderes electos de Taiwán, junto con la participación de todos los partidos políticos.

A mayores, el encuentro Xi-Cheng podría entenderse como una señal de China a Trump sobre Taiwán a la espera de su cumbre de mayo. Dado que Taiwán es un punto clave de tensión en las relaciones entre Estados Unidos y China, es probable que utilice su apoyo a Taiwán como herramienta de presión sobre Xi. No obstante, con la cumbre, Xi puede dar a entender que una fuerza importante en Taiwán apoya la política de Beijing y comparte valores a ambos lados del Estrecho, limitando así la capacidad de Trump para utilizar a Taiwán como moneda de cambio. De esta forma,. debilitaría la hipotética baza de EEUU en relación con Taiwán.

Retos

Una primera preocupación de Cheng debe ser la preservación de la unidad interna en el seno del KMT. En los días previos a su viaje, por ejemplo, Sean Lien, exvicepresidente del partido, le urgió a actuar con cautela y meditar cada movimiento, recordando la importancia de mantener un equilibrio político en los diálogos con Beijing. Por su parte, el alcalde de Nueva Taipéi, Hou Yu-ih, se sumó a esas peticiones exigiendo que cualquier contacto se realice bajo condiciones de igualdad y dignidad soberana. En una entrevista exclusiva del Liberty Times con la alcaldesa de Taichung, Lu Shiow-yen, considerada la probable candidata del KMT a la presidencia en 2028, se dejaban entrever posiciones distanciadas del liderazgo de Cheng. 

Las opiniones de unos y otros forman parte de una lucha de poder dentro del KMT, donde los líderes de los gobiernos locales del KMT intentan representar una postura más pragmática en política exterior y relaciones entre China continental y Estados Unidos para ganar las elecciones locales de este año y, posiblemente, la nominación presidencial de Lu para 2028. Sus opiniones contradicen la postura cada vez más favorable a China y escéptica respecto a Estados Unidos de Cheng y del jefe de bancada parlamentaria del KMT, Fu Kun-chi, lo que genera preocupación sobre la capacidad de Cheng para asegurar la cohesión interna.

Cabe tener presente que un hipotético “exceso” en el escoramiento del KMT hacia China continental puede dificultar también la unidad de acción con la otra expresión electoral de la oposición, el Partido Popular de Taiwán (PPT), indispensable hoy día para la derrota del PDP.

Otro frente importante son las elecciones locales nueve en uno de noviembre próximo. Será la primera prueba de fuego para Cheng en un ámbito, el local, en el cual el KMT acostumbra a resultar ganador. Aquellos que defienden priorizar la capacidad de ganar las elecciones temen que la recuperación de una postura ideológica más tradicional recree las mismas condiciones electorales que llevaron a las aplastantes derrotas en 2016 y 2020, de las que solo se recuperaron un poco en 2024 bajo el liderazgo más pragmático y con mayores posibilidades de ganar de Eric Chu.

La última presidenta del KMT en reunirse con Xi fue Hung Hsiu-chu en 2016, con un ideario próximo a Cheng. Se convirtió en candidata presidencial, pero tuvo que ser destituida debido a su caída libre en las preferencias electorales y el KMT sufrió una derrota contundente en los comicios de 2016.

Por último, importa tener en cuenta la evolución de la opinión pública.  Cada vez que el bando azul unionista parece acercarse a Beijing, fácilmente se despiertan las sospechas. Bajo la lupa de la política electoral taiwanesa, cualquier expresión que se considere demasiado favorable a Beijing se convierte rápidamente en una oportunidad para que el oficialismo ataque virulentamente a la oposición.

Conclusión

Por tanto, la cuestión principal a calibrar es si la reunión Xi-Cheng marca o no un punto de inflexión en la relación del electorado taiwanés con el KMT cuando este parece encarar expectativas favorables. ¿Ayudará o perjudicará?

Cheng explicó que durante el encuentro expresó tres ámbitos en los que ambas partes pueden trabajar conjuntamente: primero, esforzarse por salvaguardar la historia y cultura chinas; segundo, mejorar el bienestar común y fomentar los intercambios y la cooperación; y tercero, avanzar hacia unas relaciones más positivas entre ambas orillas y fortalecer el bienestar de la población. Asimismo, presentó cinco propuestas concretas: impulsar el desarrollo pacífico de las relaciones entre ambas orillas, procurar la reanudación de los mecanismos de consulta bilateral, mantener la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, promover beneficios mutuos entre ambas partes, ampliar el espacio de participación internacional de Taiwán sobre la base de la confianza política y seguir aprovechando el papel de la plataforma de comunicación entre el KMT y el PCCh.

Ambos líderes apelaron a planificar y construir mecanismos institucionales y sostenibles de diálogo y cooperación, para que el desarrollo pacífico entre las dos orillas avance de forma irreversible y se eliminen de raíz los factores que podrían provocar conflictos, con un lenguaje en las antípodas del actual gobierno de Taipéi. 

El regreso de los contactos de alto nivel con el PCCh refleja un cambio en el KMT, más comprometido con la idea de la “gran revitalización de la nación china” como misión sagrada para rectificar lo que consideran la gran tragedia histórica de la separación.

¿Puede el KMT, en el Taiwán actual, proponer un nuevo enfoque que permita el diálogo con Beijing al tiempo que tranquiliza a aquel segmento receloso de la sociedad taiwanesa, tiene en cuenta tanto la seguridad como la paz, y está en consonancia con la realidad, pero sin dejar de mantener los límites políticos?

Al PCCh, para evitar la deriva independentista y la colisión solo le vale el desalojo del poder del PDP. Todo lo demás son brindis al sol. Para ello el KMT debe recuperar fuerza electoral. Lo que está por ver es que el auxilio del PCCh resulte la estrategia más apropiada. Esa cuadratura del círculo es la que ahora debe resolver Cheng Li-wun.

(Para Descifrando la Guerra)


Comentarios

Podes deixar aquí un comentario sobre o artigo