El viaje de Cheng Li-wun y el reflotamiento de la “tercera cooperación”, por Xulio Ríos

La presidenta del Kuomintang (KMT), Cheng Li-wun, viajará a China continental entre el 7 y 12 de abril para encontrarse con Xi Jinping. En lo personal, es un viaje de alta significación porque Cheng fue la portavoz de Lien Chan en el viaje que este realizó a China en abril de 2005 para reunirse con Hu Jintao. Aquel encuentro dio inicio a la “tercera cooperación” entre el KMT y el PCCh, tras las convulsas de los años 20 y 30 del pasado siglo. Aquella reunión, celebrada tras 60 años de ruptura, fue “histórica”, ¿lo será está también?

El liderazgo de Cheng Li-wun

Cheng asumió el cargo en noviembre de 2025 con un programa político centrado en la defensa del Consenso de 1992, que incorpora el principio de una sola China, y el rechazo al independentismo taiwanés.

Desde aquel lejano 2005, el KMT ha tenido una sucesión de liderazgos bastante significativa, marcada por derrotas electorales, intentos de renovación interna y el reajuste de su posición frente a China continental. Ma Ying-jeou (2005–2007) ejercía entonces la presidencia de la formación nacionalista y lideró la recuperación del partido tras la derrota de 2000, consumada con la victoria en las elecciones presidenciales de 2008 que le reaupó también a la presidencia del KMT tras la breve transición de Wu Poh-hsiung (2007–2009). La etapa de Ma Ying-jeou estuvo marcada por una densa política de acercamiento a China continental.

Tras la dimisión de Ma en 2014, le sucedió al frente del partido Eric Chu, brevemente, entre 2014–2015, si bien retomaría el cargo desde 2021, intentando modernizar el partido y mejorar su atractivo electoral. En ese interregno entre 2014 y 2021, el KMT aun debió digerir tres presidencias. Primero, la de Hung Hsiu-chu (2016–2017), la primera mujer en liderar el KMT, abogando por una relación estrecha con China, de infausto recorrido electoral.  Le siguió el ex primer ministro Wu Den-yih (2017–2020), que intentó reconstruir el partido tras las derrotas de 2016. Por último,

Johnny Chiang (2020–2021) representante de una generación más joven, quien exploró una nueva identidad del partido y su relación con China. El regreso de

Eric Chu en 2021 se produjo en un contexto de competencia intensa con el soberanista Partido Democrático Progresista (PDP) y una creciente presión geopolítica.

Esta es la trayectoria que debe enderezar ahora Cheng Li-wun. Sus apoyos dentro del Kuomintang no responden a una única “facción cerrada”, sino a una coalición bastante heterogénea, transversal, lo cual explica tanto su victoria como sus límites. Cheng encaja bien en el núcleo histórico del KMT por su defensa de una identidad cultural china y de la distensión en el Estrecho, pero no puede calificarse de “figura orgánica del viejo aparato”. Ese sector ve en ella continuidad ideológica aunque recela de su condición híbrida. Por otra parte, su perfil atípico (ex militante independentista en las filas del Partido Democrático Progresista) le confiere una imagen de figura puente con los sectores reformistas que urgen una renovación.

Su línea de diálogo y cooperación con el continente conecta bien con la agenda política del PCCh. Por otra parte, defiende mantener vínculos con EEUU, pero sin dependencia excesiva, lo que atrae a votantes más escépticos con Washington.

A los equilibrios entre las facciones internas del KMT y entre China continental y EEUU, Cheng debe sumar la gestión de la relación con el Partido Popular de Taiwán (PPT) con quien coopera instrumentando una mayoría legislativa opositora que a menudo pone contra las cuerdas al presidente Lai Ching-te, en minoría en el Yuan Legislativo.  

Navegar en tantas aguas agitadas y a la vez avanzar en la resolución de la crisis identitaria del KMT propiciando un regreso a la presidencia de Taiwán, que no toca desde 2016, no es un reto menor, pero no pocos creen que si alguien puede lograr la cuadratura del circulo, esa es Cheng Li-wun.

Dos retos inmediatos: presupuesto especial de defensa y elecciones locales

El liderazgo chino otorga gran importancia a esta visita. Muy probablemente estaba programada para realizarse después de la cumbre con Donald Trump y su aplazamiento no ha alterado la agenda. Por otra parte, se resalta la dimensión partidaria -y no gubernamental- de la invitación por parte del “CC del Partido y de su Secretario General”.

La cumbre, celebrada diez años después del encuentro de Hung Hsiu-chu con Xi Jinping, se inserta de lleno en el calendario político taiwanés en cuya ayenda sobresalen dos temas principales.

De una parte, el plan de compras militares del gobierno con una propuesta a cinco años que suma cerca de 40.000 millones de dólares. Lai Ching-te necesita el apoyo de la oposición para sacar adelante la iniciativa que cuenta con un fuerte respaldo de EEUU, su principal beneficiario. Oficialmente, el KMT ha respondido con una contrapropuesta que rebaja dicha cifra a la cuarta parte. Beijing ha condenado estos planes y confía en que el KMT no los secunde a pies juntillas.

Las elecciones locales de noviembre son muy importantes para la oposición. Algunos líderes locales del KMT temen repercusiones negativas de un excesivo acercamiento a Beijing que facilitaría el juego del PDP de presentarles como “submarinos” del PCCh. Cheng, por el contrario, piensa que esa interlocución les beneficia a muy larga distancia del empeño del PDP de ofrecer una alianza con un Trump en caída libre en términos de credibilidad. Según encuestas recientes, no es de fiar para el 54,5% de los taiwaneses. Pero el KMT no se siente cómodo si el debate local se desplaza a estos temas.

Pragmatismo para la paz

Cheng espera de esta cumbre que le sirva para consolidar su liderazgo interno, que fundamenta en una estrategia para la paz en el Estrecho. Según ha anunciado, tiene previsto presentar al público taiwanés un “marco para la paz” antes de las elecciones de 2028, o incluso antes.

Entretanto, la estrategia pasa por frenar en seco el desacoplamiento que pretende el PDP apelando a los socios con “ideas afines” que, en rigor, están bastante agrietadas desde la llegada de Trump. Las capacidades institucionales del KMT abogarán por un alineamiento activo con la estrategia establecida en el XV Plan Quinquenal (2026-2030) aprobado recientemente por la Asamblea Popular Nacional en China.

Ambas dinámicas, cruciales, deben ser cuidadosamente co-gestionadas con el PPT, pues de su buena relación depende la recuperación del gobierno en Taipéi. En verdad, solo así puede resultarle verdaderamente útil al PCCh para avanzar en la reunificación.

Y después llegará Trump

La segunda pieza de este escenario es el viaje de Donald Trump a Beijing. Se espera que Xi Jinping le presione para que modere sustancialmente las ventas de armas a Taiwán y que modifique el lenguaje diplomático, cuidadosamente elaborado y lleno de matices, que Estados Unidos ha utilizado durante décadas en relación con la soberanía de la isla.

Ahora Xi podría usar también el viaje de Cheng como argumento para lograr que EEUU se posicione con claridad en contra de la independencia de la isla significando la existencia de una mayoría social que desea la paz y la reunificación.

Es posible que Cheng visite EEUU en las siguientes semanas.

Vencer el escepticismo

Desde la visita del expresidente del KMT, Lien Chan, a China en 2005, en el marco de su “Viaje de Paz”, hasta los ocho años de gobierno del expresidente Ma Ying-jeou, de 2008 a 2016, el KMT se adhirió estrictamente al “Consenso de 1992” y se opuso a la independencia de Taiwán. Esta sigue siendo la base principal de la “tercera cooperación” entre ambas formaciones, históricamente antagónicas.

Cheng Li-wun es reconocida en China continental por su perseverancia y determinación. Aun así, es probable que le cueste vencer el escepticismo de los líderes chinos que no pasan por alto ni que fue firmante de la plataforma del movimiento independentista de Taiwán en 1996, ni que su partido sigue asediado por las divisiones internas. La alcaldesa de Taichung, Lu Shiow-yen, por ejemplo, una de las firmes aspirantes a la presidencia en 2028, guarda distancias con Cheng en asuntos clave.

Pese a todo, el KMT sigue siendo un punto de apoyo importante para la estrategia del PCCh. Cheng puede tender un puente de confianza y recuperar la “tercera cooperación”, tal como ha hecho ya con el foro entre ambos partidos celebrado en febrero último. Ese parece ser su empeño, siempre supeditado a esa prueba del éxito electoral con la que el PCCh no tiene que lidiar.

(Para InfoLibre)


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